Últimamente me doy cuenta que las personas de la comunidad japonesa que se preguntan por la "identidad nikkei" son, en su mayoría haffus, mezclas. Y en cierta manera debe ser una reacción producida por un complejo de inseguridad generado por la misma comunidad.
¿Por qué necesitan las mezclas -o las terceras, cuartas, tal vez quintas generaciones de descendientes de japoneses nacidos en la argentina- reinventar rótulos para ejercer una identidad que es, simplemente, argentina, otra versión del ser argentino dentro de sus muchas posibilidades que tiene lo argentino, pero argentino al fin?
Creo que la palabra nikkei la inventó un japonés muy astuto, como un premio consuelo... y bueh... también por necesidad de diferenciarnse de nosotros: son nikkeis, ustedes son nikkeis; los japonesese verdaderos no necesitamos llamarnos "nikkeis: descendientes de japoneses". Esta persona inventó una teoría y un lindo propósito. Sí, somos nikkeis. O tal vez, no, no, no lo seamos.
¿Es realmente un tema importante para nosotros? Si hay que reafirmar tanto qué es una comunidad o como se llama, si hay que escribir tantos panfletos para hacerle creer a una comunidad qué es, qué rasgos los definen, si hay que explicar TANTO Y TANTAS VECES qué es ser "nikkei", será que en el fondo nadie lo sabe porque nunca lo sintió.
Yo creo firmemente que, en el mismo momento que alguien se puso a EXPLICAR una y otra vez, qué significa ser nikkei, por qué hay que denominarse de esa forma, en ese mismo instante, el lazo que unína a los descendientes de japoneses con Japón, se cortó. Fue el mismo momento en que nos vimos o no supimos mirarnos argentinos.
La pregunta por "el ser nikkei" es un lindo valium o una pastillita verde para tomar dos veces al día y sentirse más lindo y más integrado. Sí, somos nikkeis. Yo, no creo serlo.
¿Es nikkei también el que no es descendiente pero practica muchas formas de arte japonés y habla ese idioma? Tiempo atrás, estuve hablando con muchos otakus y fanáticos, que se reconocen fanáticos de la cultura japonesa pero que no sienten ninguna devoción por la comunidad japonesa en Argentina. Ellos no quieren ser nikkeis, en absoluto. ¿Alguna vel alguien les preguntó si preferian anteponer su "ser nikkeis" frente a sus propias identidades como descendientes de otros paises y comunidades ?
Sí, es lindo decir, soy nikkei, pero solamente si uno no es capaz de asumirse plenamente argentino. Asumir que se puede ser argentino, aún con otros rasgos. Eso lo tienen bien claro los nortemaricanos: latinos, negros y asiáticos; todos norteamericanos por igual.
Cuando estuve en Japón en 2010, los norteamericanos de ascendencia japonesa que conocí, un director de cine y una cantante, no comprendían por qué podíamos sentirnos o designarnos como "nikkeis" los descendientes de latinoamerica.
Ellos estaban absolutamente seguros y orgullosos de ser norteamericanos. Sí, eran descendientes, pero eso no los influía en quienes eran y dónde habían nacido. Sí, hablaban bien japonés, sí conocían el umeboshi y el katsukare, sí habían tenido una abuela inmigrante, pero para ellos, esta herencia no los hacía "nikkeis". No añoraban sentirse parte de Japón en alguna medida, ni tenían la necesidad de colgarse de un abuelo para justificar una obsesión con una cultura que les es ajena. ¿Es nikkei uno aquel que no habla japonés? ¿Por qué necesitaríamos designarnos así?
Por último, escuché a mucha gente descreer del "ser nikkei", pero jamás lo dirían en público ni escribirían una nota sobre eso. Muuuucha gente no cree en "SER NIKKEIS", pero no lo van a decir. Se van a callar, porque prefieren el silencio. Me parece que, justamente esos, son los más complentamente "argenti-no-japoneses" de todos, porque callan, porque silencian. Eso es bien japonés.
Poner en palabras "el ser nikkei" es lo más anti argenti-no-japonés que puede haber.
El hecho mismo de plantearlo, exponerlo y esperar que sea un tema de debate, es el ACTO más argentino, menos japonés que pueda haber.
Simplemente somos argentinos en vías de sentirnos argentinos, tal vez la próxima generación se mate de risa, como hoy los norteamericanos descendientes de japoneses, de la cuestión "nikkei".
Aclaración: Así como en Japón hay un otaku, una aficionado al animé, manga y videos juegos, aunque el término originalmente es un pronombre honorífico para señalar la segunda persona; de la misma manera, en Buenos Aires tenemos los "Wagahai" (traducimos como yo-yo, por el juego tradicional del disco que gira), es el fanático de la cultura japonesa pseudo-investigador intelectualoide que, lo mismo que un otaku, es un simple admirador de una cultura por la cual siente una devoción muy especial, porque es una comunidad que sólo vive en su mente, es su propia construcción; en vez de disfrazarse de su personaje preferido para algún evento cosplay, cada tanto, escribe una ponencia y se presenta como orador, esa es su forma de hacer desfilar -de darles nombre, vida a- sus propias imágenes y obsesiones.