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| Última semana de Mateo de Armando Discépolo en el Teatro Cervantes |
Es sagrado, lo que sucede en el escenario y lo que pasa dentro de uno. Armando Discépolo, no me voy a cansar de pensarlo, es el dramaturgo más importante de la Argentina. Pero lo que escribe trasciende nuestro país, trasciende a los actores y al hecho material de ver la historia de una familia en escena. Esta obra es un ejemplo claro de las fibras del ser humano que toca el teatro. Esto sí que es arte "interactivo", no como el cine o algunas otras formas artísticas que obviamente celebro, pero que en comparación a lo que produce el teatro, parecen "inter-pasivas". El teatro es un simbronazo, uno queda desencajado en la vida, como si un batallón de estímulos que te explotan en la cara, en el oído, en las mano como una granada. Sí, destruye la realidad o, mejor dicho, la realidad comienza a tener otro alcance, otra extensión.