Kokedama...




Este blog esta en contra de la mutilación de plantas en todas sus formas.
Ni ikebana, ni bonsaística...
Conocí los Kokedama en la feria de las Colectividades, en Rosario.
La primera sensación fue son hermosas, compremos, compremos!

Parecían plantas colgantes, sonrientes, elegantes, justas para ambientar algún salón de fiestas...
Después, como si estuviera viendo una película de Takashi Miike, el escenario comenzó a derretirse y la visión de belleza a achicharrarse frente a mis hojas. Los hilos que las ataban comenzaron a hacerse protagonistas, se adelantaron y me mostraron como sujetaban las plantas, me recordó a la definición que da Freud sobre lo siniestro, algo así como algo familiar que se vuelve extraño. Es una naturaleza mezclada con algo raro, no sé bien cómo expresarlo.
Las plantas sufren. No son adornitos manipulables para hermosear espacios reducidos.
Minimalismo? Pero una planta colgante... qué atractivo esconde?
Lo único que me dice es que proviene de un ser humano que encuentra la armonía no en lo existente, lo natural, un árbol, un bosque, etc, sino en la mezquina frankensteinzación de un ser vivo para hacer un aplique, un ornamento o hacer de un tubérculo una joya articial.
Chau, me fui a comer.

1500 calorías y qué?! Niji, lugar favorito, Iberá 2424. Tel. 4544-1850, by reservation only

Sólo porque soy buena: Iberá 2424, no figura en internet ... esto confirma mi teoría sobre el 0 en marketing de los restaurantes japoneses buenos!

Tampopo

Tampopo