Hasta mediados de noviembre, Mateo de Armando Discépolo (el padre del teatro argentino, el shakespeare del Río de la Plata) en el Teatro Cervantes.
http://www.alternativateatral.com/obra19382-mateo
Lamentablemente no hay tantas puestas de Armando Discépolo como deberían. Recuerdo la primera vez que leí esta obra y cómo y cuánto lloré. Obviamente, el caballo -cuyo nombre, mateo, dió origen a esta actividad- no esta en escena, pero este personaje me enseñó claramente lo que significa la extra-escena, cómo puede ser crucial dramáticamente un personaje que no esta ni habla, y que vive sólo en la "realidad" de la imaginación del espectador que lo reconstruye y del recorte del autor que le da vida.
Desde que la leí, me fue imposible volver a ver un caballo y no recordar la triste escena que no voy a mencionar para no arruinar el final de la obra.
Uno de los pocos grotescos criollos-primer género auténticamente argentino de nuestro teatro- escritos y uno de los mejores textos que representen -y reivindican- la voz del inmigrante italiano -sin caricaturizaciones burlescas- de principios de siglo XX con sus angustias y frustraciones.
