Como casi todos los años, faltando menos de un mes para el inicio oficial del verano, decidí anotarme en un gimansio. Es algo que venía pensando desde septiembre, tal vez agosto, quizá en junio. Lo cierto es que desde el 8 de enero no pisaba un gimnasio. Lo recuerdo claramente porque ese día se acercó un chico, me habló y charlamos un rato, supongo, me sentí muy alagada; pero, al día siguiente, decidí dejar de ir al gimnasio... (En cine, Woody Allen hizo una gran carrera gracias a sus fobias y anhedonia crónica, ni qué decir los escritores, todos, ojalá me reditúe en algún momentó así!) Esta vez, lo retomo con una excusa: estoy leyendo el ensayo de Haruki Murakami titulado "De qué hablo cuando hablo de correr". Es la primera vez que leo algo de este autor y me siento absolutamente complacida con lo que encuentro. Tuve malas experiencias con sus libros: SPUTNIK, MI AMOR y AL SUR DE LA FRONTERA, AL ESTE DEL SOL. Es verdad que no son de sus mejores libros, pero me dejaron con tan mala impresión que nunca más pude animarme a uno de sus libracos. En fin, este ensayo me atrapó desde la primera hoja, si no me lo hubieran prestado jamá me lo hubiera devorado en menos de una semana y, lo mejor, inmediatamente me generó un deseo por armarme una rutina de correr. ¿Por qué? Dice algo que me interesó mucho, cuando uno corre, es totalmente consciente de su presente; no hay escapatoria frente al peso del cuerpo, al peso de la edad, al sudor, uno es irremediablemente responsable de llegar a una meta y, lo mejor, una meta distinta cada vez. Pero lo genial es cómo explica el placer de la rutina y de proponerse pequeñas distancias, por eso la clave estaría en vencer al que uno era ayer. Supongo que estas observaciones serán verdades de perogrullo para cualquier deportista, y para mucha gente dotada del famoso kit completo de sentido común -yo todavía estoy llamando al "0800 sentido de la realidad" -para que me manden el pack completo, con sensatez, juicio y lógica! En fin, mientras corría en mi cinta de gimnasio, pensaba en las próximas escenas de mi KM, la pieza teatral que estoy escribiendo. Ya tengo dos escenas y dos monólogos que me gustan. Pero falta desarrollar varios personajes y desplegar el conflicto. Será cuestión de hacerle caso a Murakami.

